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La década de los noventas se fue pero nos dejó los mejores videojuegos

Y es cierto, esta se convirtió en una época gloriosa para los videojuegos ya que se vivió la mítica pugna entre Nintendo y Sega, y con ello el nacimiento de sagas que han sido trascendentales que aún continúan con nosotros con la irrupción de las 3D a manos de Nintendo 64 y PlayStation, la primera consola de Sony.  

The Secret of Monkey Island  (1990)

Esta fue una época en la que brilló la aventura gráfica, y dentro de ella The Secret of Monkey Island (PC, 1990) nos llevó a poner en los mandos al entrañable aprendiz de pirata Guybrush Threepwood. Este juego tan solo fue el primero de cuatro entregas de la saga que, aunque perdieron cierta capacidad de sorpresa, mantuvieron el tipo y la calidad general. 

Super Mario World  (1990)

Para los que vivimos los noventas, no hay manera de que no hayamos conocido a cierto fontanero de bigote poblado que se ocupó de aplastar todo tipo de competencia en el género de las plataformas como si se tratara de un goomba. No resulta sencillo hablar de Super Mario World, ya que es complicado trasladar lo que dicho título llegó a significar para Super Nintendo en particular y para los demás videojuegos en general hace treinta años. 

Sonic the Hedgehog  (1991)

En esta época no solo se trataba de saltar, aunque Sonic no alcanzó un futuro tan exitoso con Mario. Su estreno se convirtió en un apabullante éxito en el catálogo de Mega Drive regalándonos uno de los personajes más reconocibles y queridos del mundo del videojuego. Fue Sonic the Hedgehog (Mega Drive, 1991) quien nos permitió dar nuestras primeras carreras a toda velocidad en la maravillosa Green Hill Zone, tan verde y apetecible como siempre.

Donkey Kong Country 2: Diddy’s Kong Quest  (1995)

Esta fue la guinda a uno de los mejores juegos de plataformas de la historia. Rare perfeccionó Donkey Kong Country (Super Nintendo, 1994) en todos sus niveles, incluso llegó a dejar fuera de forma jugable al mismísimo Donkey Kong con la idea de darle protagonismo total a su sobrino Diddy Kong y a la adorable Dixie Kong, quien  era capaz de planear unos preciosos segundos en el aire para salvar alguna que otra comprometida distancia. 

Resident Evil  (1996)

Este fue el inicio de la pesadilla, algo como el comienzo de una pandemia de un virus letal que se encontraba libre. En el videojuego había un patógeno que hacía que los muertos resucitarán y que los jugadores no pudieran soltar el mando de sus PlayStation aunque los acorralaba el miedo y el incipiente sudor en las palmas de las manos.

Crash Bandicoot  (1996)

En esta lista no puede faltar el buenazo de Crash. Posiblemente no se trató del mejor juego de plataformas de esa década, pero Crash Bandicoot (PlayStation, 1996) nos brinda un no sé qué especial que lo llevó a convertirse en la mascota de PlayStation. Su encanto reside mayormente en su estilo artístico que rezuma sentido del humor y, sobre todo, poca intención de tomarse en serio a sí mismo.